sábado, 19 de febrero de 2011

CAP. 39

El dolor que mi alma sintió al romper uno de mis preciados lirios que Bill me regaló alguna vez, fue inexplicable... se siente como que se quiebra tu lado más frágil y a la vez esencial de tu ser... aquel con el cual sin él es casi imposible seguir adelante. Pero el hecho de asegurarme de que mis amigos estén protegidos remediaba en parte aquel sufrimiento que ardía como sal en una herida.
Luego de que ambos miraran extrañados la flor por mi hazaña, organicé.

Confiaba en el físico y la inteligencia de Gustav, por esa razón, el me acompañaría... Gy era más que necesaria para llevarla, ella me apoyaría y además ya estaba comenzando a ser bastante hábil para ayudarme a memorizar y entregarme cosas rápidamente en los momentos en los que practicábamos, pero no podía  permitir que algo le ocurriera a mi amiga... y de paso necesitaba que protegieran mi morada, de seguro más de uno de mis rivales aprovecharía para invadir y embrujar el lugar. 
_No! Yo te quiero acompañar-dijo Gy en voz chillona cruzada de brazos y zapateando el piso como si fuera una nena chiquita.- No soporto el hecho de no saber nada de lo que ocurre... y mucho menos quedarme sola. Tengo mucho miedo.
_Lo lamento, Gy, pero no podes ir... me muero si te pasa algo... además, no vas a estar sola.-Por un momento recordé lo que ella me había dicho acerca Georg, que lo extrañaba. Era perfecto,  además... Georg era brujo, por lo tanto, además de acompañada, estaría protegida.
_El perro no cuenta.

Gustav la miró ofendido, no soportaba que menosprecien a su "hijo". Mientras tanto, yo corrí hacia mi habitación pidiendo que me esperen unos instantes y que por favor no se acerquen. Entonces, con la mayor de mis concentraciones, invoqué a Georg, quien en el acto se apareció campante y relajado, como si ya supiera que yo lo iba a llamar. Nos abrazamos fuerte por un largo rato y entonces se sentó en la cama... Sonriendo me dijo que ya me esperaba, que teníamos que hablar, y en eso, revisando su bolsillo, sacó una bolsa de tela marrón con pequeñas bolitas negras y opacas, bastantes pesadas para su talla.

_Oh, Georg que lindo gesto pero, ¿Qué son?-dije mirando asombrada el paquete mientras lo recibía con gran esfuerzo por el peso. Él tomó una de las bolas y la puso a contraluz.
_Cuando estés en peligro terrible éstas nenas te van a ayudar, solo las tenes que arrojar al suelo y alejarte de su explosión ¿Vez su interior? Bueno, dentro se trasluce la magia con la que las doté, procurá de que no se agiten mucho o van a explotar antes de tiempo, las abría hecho mejor, pero… Sinceramente, he estado muy ocupado en asuntos que realmente te incumben.
_Georg, sos un genio-dije mientras lo abrazaba.
A las apuradas tomé mi bolso más pequeño para que todo cupiera ajustado y de esa manera, las bolitas no rebotaran. Cargué el libro de hechizos que ,más que libro, era casi una antigua agenda cosida a mano con letras del estilo gótico de la edad medieval asombrosamente conservada. La estrella de Gabriel, la advertidora,  un lirio y emprendí marcha hacia la cocina con Georg que al reencontrarse con Gy, casi se cae al piso de la alegría, se recibieron/despidieron cordialmente con Gustav y yo salí corriendo en compañía del segundo.

Bien, ya estamos afuera, cargué mis cosas, la advertidora comenzó a producir un humo negro opaco dentro de su interior... el peligro estaba cerca, pero lamentablemente, no indicaba a donde ir.
¿Qué hacemos? Fue la gran pregunta del millón, con Gustav nos quedamos parados como un par de idiotas mirando para los dos costados. ¿Izquierda? ¿Derecha?
"Lástima que no somos como sabuesos, para olfatear"- la idea de Gustav me iluminó la mente y a manotazos desenfrenados abrí la puerta y sin decir nada tomé a Bruno por la panza, lo até a su correa y me lo llevé con migo... La cara de desconcierto de Georg y Gy fue cómica. Al salir, Gustav no me miraba muy a gusto por el hecho de que saque a su perro cachorrito y lo exponga al peligro.
Tomé el frágil y pequeño cuerpo de Bruno y lo rodee con mis manos- Bluthund- susurré amorosamente a sus oídos mientras a Gustav se le caía la mandíbula por el asombro al ver de que a su tierno cachorrito comenzaron a crecerle enormes y afilados colmillos que casi llegaban al suelo, su redonda y diminuta nariz se expandió y se inclinó hacia atrás como la de un lobo feroz, sus orejas largas y caídas se acortaron y pararon hacia atrás como las de un doberman, sos ojos se hicieron enormes y duros, toscos. Sus patas se enancharon y alargaron hasta que sus tiernos pulpejos se convirtieron en filosas garras casi tan grandes como una cabeza.
Era casi del tamaño de un caballo, ya no conservaba mas su aspecto tierno de cachorrito, ahora aprecia un mismísimo can enviado desde lo más profundo del infierno. Ni siquiera sus suave pelo quedó…en su lugar tenía un duro cuero pajoso cuyos pelos eran pinchudos y rasposos. Sin embargo… era tan tierno como siempre y moviendo su cola y babeando asquerosamente nos mostraba su panza para que lo mimáramos.

_ ¿Pero qué le hiciste a mi perrito?-gritó asustado Gustav frente a la bestia.
_ Va a estar bien, esta transfiguración no le va a afectar en nada, lo juro.
_ Bueno, pero podrías haberlo hecho un poco más agradable a la vista…
_ Mi magia desciende del pecado, soy casi un demonio…
 Gustav pareció entender las razones y sin cuestionarme se subió al lomo de Bruno mientras éste corría a gran velocidad por las calles destrozándolas al igual que a todo lo que se encuentre a su paso…

A medida que nos acercábamos la advertidora se tornaba más negra, hasta que tomó temperatura y me quemó la mano. La gente corría desesperada e inundada en pánico, de un patinazo, Bruno se detuvo y comenzó a aullar en el lugar…

Aquel joven con el que me encontré por las calles luchaba casi a muerte con Andy y Tom a la vez, era increíble cómo se movía  y la rapidez con la que pensaba los hechizos. Entre tanto, Shasta luchaba con Amalia y Fer y mi madre se defendían como podían de un monstruo de 3 cabezas y enormes garras traído por Amalia desde el inframundo, Ícaro volaba en lo alto del cielo esperando ligar comida.
Inmediatamente, ordené a Bruno atacar a Amalia, el can obedeció corriendo ferozmente con un grueso y ensordecedor gruñido casi famélico.
 Yo tomé la bolsa de bolitas negras mientras Gustav se agarraba a las trompadas con Tom… era todo una confusión enorme, la luz que irradió la bola hizo que Andy comenzara a arder junto a varios de su clan y decidió desaparecer y esconderse en las sombras de la noche.
Amalia, como si tuviera ojos en la nuca, de los cuales soy capaz de esperar, adivinó el movimiento de Bruno y en un instante, lo paralizo de un golpe con el puño en el estómago. El cachorro gritó y cayo débil al piso y enseguida transformó a Ícaro en un feroz tigre.

_Ahí tenes tu cena-dijo Amalia al pájaro. Mientras Gustav perdía la concentración al ver a su cachorro caer herido, ligando una piña en el ojo por parte de Tom, el cual quedó tumbado en el piso, y se paró furioso para seguir luchando…
Shasta y el muchacho quedaron anonadados al verme luchar con ferocidad contra Amalia… mientras a los gritos le pedía socorro para mi madre y mi amiga que  estaban a punto de que sus almas fueran robadas por la infernal bestia. Jamás podría llegar a describirla con exactitud. Los recuerdos son borrosos, era una sombra negra de ojos rojos de tres cabezas y garras de lobo con las que penetraba hasta el asfalto. Fer casi moría y mi madre… iba en su camino, pronto corrieron los dos para socorrerlas.

Por mi lado, Amalia adivinaba cada movimiento que haría, le enviaba fuego y ya me atacaba con lluvia de estalactitas frisadas, usé un hechizo de energía física para poder pegarle de verdad pero mis golpes parecían ser de lo más absurdos y predecibles… apenas con su dedo me tocó y caí rendida sobre la pared de una casa, derrumbándola.

Mi odio crecía cada vez mas… mi furia aumentaba, estaba cansada de los movimientos en vano  y  de la astuta mente de Amalia… Mis puños se cerraron y, literalmente, se cubrieron de una llama azul, tomando mi estrella me acerqué  sin miedo al demonio y comencé a golpearla en la cara, una y otro y otra vez, su sangre negra me salpicaba en la cara mientras la oía gritar. Sus alaridos de dolor y su sangre provocaban en mi una sensación de satisfacción tan grande que simplemente mi cuerpo pedía mas… comencé a tragar la sangre que me salpicaba y sentía mis venas arder y mi corazón latir mas y mas fuerte. Se sentía genial… ya no era tan poderosa como antes yo estaba tomando el control y eso me encantaba. Me olvide de todos, sólo me concentraba en seguirla golpeando para seguirme salpicando de su sangre y seguir bebiéndola…
Poder.


Entonces, no oí mas nada, Amalia se esfumó por el asfalto y mis puños comenzaron a arder…

Mi cuerpo se siente liviano. Entonces me siento, abro los ojos: mis colchas… estaba en casa. Gy se me acerca tranquila y sonriente, se apoya en mi cama.

_Buenos días dormilona.
_ ¿Entonces no pasó lo de Amalia, el demonio, Andy, Tom?-pregunté decepcionada al ver de que todo lo que había logrado, se había ido por el drenaje porque jamás ocurrió ¡Oh, malditos sueños!
El rostro de Gy se tornó serio, se acercó a la puerta, miró con precaución y la cerro. Luego, se sentó en mi cama, suspiró un par de veces y finalmente dijo:

_Bueno, es largo de contar, pero tu vieja no sabe nada, Shasta le aplico el hechizo de olvidar.
_ ¿Qué paso?
_Jó, por lo que me contaron, estuviste bravísima… la golpeaste de tal forma a Amalia que casi la vences, pero, lamentablemente atinó a huir junto a Ícaro y la bestia. Vos bebías y bebías su sangre como si fueras un vampiro hasta quedar inconsciente.
_Oh Dios, ¿Qué hice? ¿No soy un vampiro, no?
_Yo soy una simple mortal, no me lo preguntes porque no tengo ni la menor idea, en cuanto a Tom… venció a Gustav y antes de que se acerque a vos, Shasta lo echó. Andy como el cobarde que es, desapareció y nunca más se lo vio.
_ ¿Gustav está bien? ¿Bruno?
_A los dos los curaron y ahora están descansando como dos bebés en su casa…
_ ¿Shasta? ¿Fer?
_Shasta hasta hace rato terminó de arreglar los daños y de hacer olvidar a la gente con hechizos y te trajo, se acaba de ir. Y Fer está en su casa.
_ ¿Y el muchacho ese que estaba con nosotros?
_Shasta no mencionó a ningún muchacho en la historia.
_Tengo que hablar con Georg.

Ahora algo me decía que lo que Georg me quería decir era algo acerca de ese muchacho… tenía el presentimiento de saber dónde exactamente está: en la plaza del centro de la ciudad.

Corrí a las apuradas a cambiarme, me lavé la cara y me recogí el pelo, todo rápido, no tenía mucho tiempo para ir a verlo… Dejé prácticamente regalada a mi madre con la taza de café en la mano que me estaba por llevar mientras yo salía apurada buscando el celular y las llaves mientras le balbuceaba que ya volvía.

Por suerte en mi pantalón había algunos billetes que me servirían para tomar un colectivo y llegar más rápido. Esperé pocos minutos hasta que el colectivo, milagrosamente, llegó puntual. El viaje era un poco largo, pero pasó rapidísimo, hasta que me bajé en la plaza central dónde me encaminé hacia la fuente que tenía un par de bancos y pude observar el marcado y bello rostro de Georg sonriente esperándome sentado.

_Suerte que  presentiste que vendrías-dijo mientras me besaba en la mejilla.
_ ¿Me esperabas desde hace mucho?
_Un rato, pero es que yo soy impaciente-sinceramente, no lo parecía… Georg era más bien el prototipo de adolescente/adulto sabio que podría llegar a tener la paciencia más infinita del mundo.- Debemos hablar.
_Sí, lo sé… pero no sé de qué.
_Con el paso de los minutos son más y mas las cosas que debes saber… primero y principal – se retractó-… olvida. De eso no dije nada. Pero debemos hablar de anoche. De Amalia. Tengo que darte no muy buenas noticias.-me asusto.
_ Decilo en frio y con el menor tacto posible así lo asimilo más rápido.
_ ¿Segura?-preguntó arqueando una ceja.
_Segura.
_Puede que te conviertas en vampiro.
_ ¿Qué? ¡NO! ¿Cómo?
_De seguro en algún momento, Andy debió infestarte con su virus en cuanto estuvieras distraída para que sientas la tentación de beber sangre y estos comiencen a hacer reacción química dentro de tu cuerpo, lo que dentro de algún tiempo, luego de su incubamiento en la sangre ajena que haya entrado en tu cuerpo, haga una transformación en tu cuerpo y altere algunos aspectos físicos, como el crecimiento de colmillos, y un severo cambio en tu dieta, de alimentos por sangre.
_Entonces…
_Entonces ya no vamos a poder seguir siendo amigos-dijo poniéndome un brazo sobre el hombro- lamentablemente, tu alma también se contamina y vas a pertenecer al clan de Andy… va a ser algo propio en tu carácter. Pronto vas a reaccionar de manera violenta con nosotros al punto de querer asesinarnos…
_Oh, por Dios, no…-entonces recordé aquella mañana en la escuela cuando se me acercó tanto a mí con su hipnótica belleza y amagó a besarme mientras yo lo evitaba, ahí aprovechó el momento para infestarme. De esa manera se cumpliría lo que él me había advertido: el ser suya.
_Sólo te lo pudo haber contagiado a muy cercana distancia. Imagino que no lo besaste o abrazaste, porque me decepcionarías mucho…
_Jamás Georg, yo sigo amando a Bill a pesar de todo lo que nos haya pasado, a pesar de que ya el no esté- me miró preocupado y con lástima, como si dijera cualquier tipo de estupidez- Andy intentó besarme, pero yo lo rechacé, sin embargo, se me acerco suficiente…-Quebré en llanto, no quería ser un vampiro, no quería ser asesina… yo solo quería ser bruja, ya comenzaba a gustarme mi responsabilidad y el hecho de no poder estar más con los seres que quiero me ponía muy mal.. Ya había perdido a Bill no quería perder a nadie más.
_Ey, no llores, nada es seguro… los reactores se manifiestan en una semana… hasta entonces, nada es seguro.-dijo mientras me sostenía la cabeza.
Mis extraños ojos marrón rojizo se traslucieron de lágrimas y brillaron de esperanza.

Hasta que comencé a sentir sed de algo metálico y caliente… necesitaba algo que extasiara mi sed mi necesidad de sentir ese fuerte y delicioso sabor.
El sabor de la sangre.

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